Este mes propongo un postre que nutre sobre todo el elemento agua, que corresponde a riñones y vejiga. Está elaborado con trigo sarraceno, un pseudocereal muy interesante por todos sus beneficios.
Aunque su nombre puede llevar a confusión, el trigo sarraceno no es trigo, por lo que es una opción fantástica para quienes buscan cereales sin gluten. A continuación, te cuento por qué deberías incorporarlo en tu despensa este invierno.
¿Por qué elegir el Trigo Sarraceno? Propiedades y Beneficios
En primer lugar, es importante destacar su calidad nutricional. Contiene una proteína de muy buena calidad, lo que significa que tiene todos los aminoácidos esenciales, concretamente la lisina, de la que carecen otros cereales.
Pero sus ventajas no acaban ahí:
Rico en Minerales: Es una fuente excelente de magnesio, manganeso, hierro y zinc.
Alto en Fibra: Mejora el tránsito intestinal, aporta saciedad y ayuda a regular la glucosa en sangre.
Antioxidante Natural: Contiene rutina, un compuesto que fortalece la circulación sanguínea.
Energía Estable: En la filosofía macrobiótica, se considera el cereal más Yang, es decir, el más contractivo y calentador. Proporciona energía estable y es muy recomendado en climas fríos.
Es muy versátil en la cocina: se puede usar en grano cocido, en cremas, en forma de fideos soba, o como harina para panes y bizcochos. Combina muy bien con calabaza, coles, miso, azuki y verduras de raíz.
Hoy te traigo una receta dulce, natural y perfecta para reconfortarte.
BIZCOCHO MACROBIÓTICO DE TRIGO SARRACENO, CALABAZA Y NARANJA
Esta receta es ideal para tomarla en invierno, porque nutre y calienta nuestro fuego interno. Es un dulce natural, sin azúcar refinado, sin lácteos y sin huevo, con una textura húmeda y deliciosa.
Mezcla los ingredientes húmedos: calabaza, compota, aceite, sirope, bebida vegetal y ralladura.
En otro bol, mezcla los secos.
Une ambas mezclas sin sobre trabajar.
Añade el bicarbonato y el ácido (zumo de limón o vinagre) al final, mezcla rápido.
Vierte en un molde aceitado.
Hornea durante 35 – 40 minutos.
Deja reposar y enfriar bien antes de cortar (esto mejora la textura).
Toques Finales y Presentación
La calabaza y la manzana le aportan un dulzor natural tan importante para tener nuestrosistema digestivo en condiciones. El horneado largo y suave da energía estable, y la naranja es aromática sin enfriar en exceso.
Puedes espolvorear con sésamo tostado molido o coco rallado fino.
Como opción para servir, puedes acompañarlo con una crema ligera de kuzu y naranja.
Se conserva perfectamente tres o cuatro días en la nevera, e incluso mejora al día siguiente.
¡Que disfrutéis de este postre reconfortante!
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